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Fake news y sus peligros en tiempos de COVID‑19

La viralización de la información falsa o fake news influye de forma directa en la conciencia colectiva y el problema está en la velocidad con la que se propaga, especialmente si su creador la promociona y comparte desde múltiples cuentas y redes al mismo tiempo. Las noticias falsas entorno a la pandemia han hecho circular desde noticias, mensajes, audios y videos en los que se afirmaba incluso la inexistencia del virus (lo que motivó que muchas personas ignoraran las medidas sanitarias), hasta la distribución de información sensacionalista que contribuyó al aumento del temor y angustia de las personas.

Otro tipo de noticias falsas alentaban a ignorar las recomendaciones realizadas por médicos, científicos y especialistas, al punto de que incluso reconocidos medios de comunicación se vieron influenciados por las fake news y llamaron a hacer caso omiso a las medidas recomendadas por las autoridades sanitarias, exponiendo aún más la salud e integridad de las personas.

Como mencionábamos anteriormente, las supuestas curas o medicamentos para tratar la enfermedad que circulaban a través de las redes sociales proliferaron, a pesar de que de forma oficial no existe un tratamiento específico para el nuevo coronavirus y solo se indican medicamentos para aliviar los síntomas. En este sentido, la difusión de este tipo de información ha provocado que la infodemia potencie el impacto de la pandemia.

De hecho, según datos de una encuesta realizada por ESET Latinoamérica en el mes de mayo, más del 70% de los participantes aseguró que durante la pandemia recibió o tuvo contacto con noticias falsas relacionadas al COVID-19; principalmente a través de redes sociales (72%), aunque también a través de WhatsApp (51%) y en portales de noticias poco confiables (36%).

Propagación

Según datos publicados por la Organización Mundial de la Salud, durante el mes de abril se subieron más de 360 millones de videos a YouTube bajo la categoría “COVID-19” y “COVID 19”, mientras que en marzo de este año unos 550 millones de tuits incluyeron los términos coronavirus, corona virus, covid19, covid-19, covid_19 o pandemia.

Dado el impacto y el riesgo de este fenómeno, algunas plataformas sociales, como Facebook, Google, LinkedIn, Microsoft, Twitter, Reddit y YouTube se unieron en el combate de la desinformación y las estafas que giran en torno a la pandemia, cambiando las reglas para censurar como en el caso de Twitter aquellos mensajes que incitaban a las personas a actuar en contra de las recomendaciones oficiales.

¿Qué podemos hacer para mitigar las noticias falsas?

Es importante remarcar que las consecuencias de compartir o dejarse llevar por información apócrifa puede derivar en consecuencias de mayor gravedad, ya no solo por las campañas maliciosas que hay detrás de estos mensajes falsos y que en algunos casos buscan robar información y atentar contra la privacidad, sino también por aquellas que afectan directamente a la salud.

Si bien el trabajo para combatir las fake news es una tarea difícil, como usuarios responsables y conscientes de las posibles consecuencias de propagar este tipo de mensajes resulta fundamental verificar y cotejar tanto las fuentes como la información misma antes de distribuirla, así como tomar con cautela la información que se difunde a través de Internet, no creer todo lo que se publica y tener la capacidad de discernir.

Estar de acuerdo con la noticia no la convierte en verdadera

Si bien en ocasiones este tipo de información podría expresar nuestras propias ideas, esto no implica que se trate de información fidedigna y verídica, puede existir un sesgo. El tecnólogo y emprendedor argentino Santiago Bilinkis, autor de varios libros y orador en TED de charlas sobre el poder de manipulación de las redes sociales explicó en una entrevista que las personas muchas veces comparten lo que les gustaría que sea verdad, sin importarles tanto que el mensaje sea legítimo. Por ello, actuar de manera responsable consiste en analizar el impacto que podría tener la difusión de la información, dedicar tiempo para conocer el contexto de la nota (fuente, fecha, medio), así como salir de la burbuja y consultar más al respecto antes de compartir.

Si no se tiene la certeza de la veracidad de la información, es necesario evitar compartir el contenido. Esto es muy importante, ya que de esta forma se rompe la cadena de desinformación y contribuimos a que menos personas puedan verse afectadas.

Por otro lado, los medios y líderes de opinión juegan un papel igualmente importante, ya que muchas veces son los emisores iniciales de la información. Si los datos resultan falsos, el impacto es mucho mayor: con una gran influencia tienen una gran responsabilidad.

Noticias vemos intereses no sabemos

La difusión de esta información probablemente se realiza de forma intencional por diversos intereses, pero si esto ocurre por un error, siempre es necesario aclarar y corregir la información falsa. Sea cual sea la razón, lamentablemente también han contribuido a la difusión de contenidos falsos, lo que puede convertirlos en una fuente poco confiable, con algunas consecuencias ya mencionadas.

Además, las acciones contra las noticias falsas también resultan igualmente necesarias en los medios utilizados para la propagación. Por ejemplo, las compañías responsables de las plataformas que suelen ser utilizadas para la difusión de fake news han comenzado a desarrollar métodos de detección y mecanismos para reportar este contenido cuando resulte posible, lo que se traduce en una forma de hacer frente a estas acciones ofensivas.

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