Los automóviles modernos son cada vez más seguros. Incorporan airbags, estructuras de absorción de impactos y avanzados sistemas de asistencia a la conducción capaces de detectar obstáculos y frenar automáticamente. Sin embargo, una nueva investigación de Euro NCAP revela que existe un punto débil que sigue cobrando cientos de vidas cada año: la parte trasera de los camiones y remolques. Según los cálculos presentados por Euro NCAP y las organizaciones que participan en la investigación, este tipo de colisiones está relacionado con alrededor de 400 muertes al año en la Unión Europea y Reino Unido.

Las pruebas realizadas por el organismo europeo de evaluación de seguridad automotriz concluyen que las actuales barras de protección trasera instaladas en muchos camiones y remolques que circulan por Europa y Reino Unido no ofrecen la resistencia necesaria para evitar que un automóvil se deslice por debajo del vehículo pesado durante un impacto. Este tipo de accidente, conocido como rear underrun, puede anular prácticamente todas las protecciones del automóvil y provocar lesiones mortales.
Un doble fallo que aumenta el riesgo
La investigación no señala un único problema. En realidad identifica dos fallos que, cuando ocurren al mismo tiempo, generan consecuencias devastadoras.
El primero afecta a algunos sistemas de asistencia avanzada al conductor (ADAS), especialmente los instalados en vehículos de generaciones anteriores. Aunque estos sistemas incorporan cámaras y radares capaces de detectar obstáculos y activar el frenado automático de emergencia (AEB), las pruebas muestran que no siempre reconocen correctamente la parte trasera de determinados remolques o camiones detenidos.
Euro NCAP comparó el comportamiento de varios automóviles frente al objetivo estándar utilizado por los fabricantes durante las pruebas de laboratorio y frente a remolques reales, incluidos modelos con laterales de lona, plataformas esqueléticas y vehículos de protección utilizados en obras viales.
El resultado fue llamativo. Mientras los sistemas detectaron correctamente el objetivo de laboratorio en todos los ensayos, el porcentaje de detección disminuyó cuando se enfrentaron a vehículos pesados reales con distintas configuraciones traseras.
Los investigadores destacan que los ADAS más recientes muestran una mejora considerable respecto a generaciones anteriores. Sin embargo, el problema persistirá durante muchos años debido al envejecimiento del parque automotor europeo. Euro NCAP estima que pasarán más de 15 años antes de que la mayoría de los automóviles en circulación incorporen tecnologías suficientemente avanzadas para reducir este riesgo de forma significativa.
Cuando la protección trasera de los camiones también falla
El segundo problema aparece cuando el choque ya resulta inevitable. En ese momento entra en acción el denominado Sistema de Protección Trasera contra Empotramiento (Rear Underrun Protection System o RUPS), cuya función consiste en impedir que el automóvil se introduzca bajo el remolque.
Para evaluar su eficacia, Euro NCAP, junto con la organización alemana ADAC, la Administración Sueca de Transporte (Trafikverket), National Highways del Reino Unido y el estadounidense Insurance Institute for Highway Safety (IIHS), realizó una extensa campaña internacional de pruebas de choque en laboratorios del Reino Unido, Alemania y Estados Unidos.
Los ensayos utilizaron un automóvil con cinco estrellas Euro NCAP y desactivaron deliberadamente sus sistemas ADAS para analizar exclusivamente el comportamiento estructural de las protecciones traseras.
Los resultados fueron preocupantes.
En una prueba realizada en el centro de investigación HORIBA MIRA, un impacto frontal descentrado de 56 km/h contra un remolque equipado con una barra de protección conforme a la normativa europea UN ECE R58.03 mostró que la estructura ofrecía muy poca resistencia. El borde del remolque penetró directamente en el habitáculo del automóvil, destruyó parte de la cabina y provocó lesiones mortales simuladas en cabeza y cuello del maniquí de pruebas.
En un segundo ensayo desarrollado por ADAC utilizando otro remolque igualmente homologado bajo la normativa europea, la barra trasera colapsó durante un impacto frontal del mismo nivel de velocidad. Como consecuencia, el compartimiento de los ocupantes quedó completamente destruido.
Los investigadores concluyen que, aunque el automóvil contaba con una estructura moderna diseñada para absorber energía y proteger a los pasajeros, esa tecnología resulta prácticamente inútil cuando el remolque permite que el vehículo se deslice por debajo de su plataforma.
Estados Unidos ya aplica una solución más eficaz
La investigación también demuestra que existe una alternativa capaz de reducir considerablemente este tipo de lesiones.
Euro NCAP sometió el mismo automóvil al mismo impacto de 56 km/h, pero esta vez contra un remolque equipado con la protección trasera voluntaria TOUGHGUARD, desarrollada por el Insurance Institute for Highway Safety (IIHS) en Estados Unidos.
El comportamiento fue completamente diferente. La barra resistió el impacto, evitó que el automóvil se introdujera bajo el remolque y permitió que la estructura del vehículo deformara de la manera prevista por sus ingenieros. Como resultado, el habitáculo conservó su integridad y ofreció mucha mayor protección a los ocupantes.
El estándar TOUGHGUARD comenzó a utilizarse en el mercado estadounidense en 2017. Según las estimaciones citadas por Euro NCAP, alrededor de 70% de los remolques más recientes que circulan en Estados Unidos ya incorporan este tipo de protección reforzada.
En Europa y Reino Unido, alcanzar un nivel similar requeriría reforzar la estructura de las barras traseras actualmente utilizadas.
Euro NCAP pide cambios urgentes
Tras conocer los resultados, Euro NCAP solicita a los reguladores europeos y británicos actualizar la normativa UN ECE R58.03 para aproximarla al nivel de protección demostrado por el estándar estadounidense TOUGHGUARD.
Además, el organismo insta a los fabricantes de remolques a introducir mejoras voluntarias incluso antes de que cambie la legislación y a desarrollar soluciones que permitan modernizar las flotas ya existentes mediante la instalación de nuevas barras de protección en vehículos que actualmente siguen circulando.
La recomendación también se extiende a las empresas transportistas, a las que anima a exigir este tipo de mejoras cuando adquieran nuevos remolques o actualicen los actuales.
Matthew Avery, director de Desarrollo Estratégico de Euro NCAP, advierte que durante décadas la industria automotriz ha invertido enormes recursos para mejorar la seguridad de los vehículos de pasajeros. Sin embargo, todo ese avance pierde efectividad cuando un automóvil impacta contra la parte trasera de un remolque cuya protección estructural resulta insuficiente.
Un reto pendiente para la seguridad vial
Los resultados de esta investigación ponen sobre la mesa un aspecto poco conocido de la seguridad vial. Mientras fabricantes y autoridades continúan desarrollando automóviles cada vez más inteligentes y capaces de evitar accidentes, la infraestructura física de los vehículos pesados sigue representando un riesgo importante cuando ocurre un impacto.
La combinación de sistemas ADAS que todavía no detectan todos los remolques y barras de protección trasera que no soportan adecuadamente un choque crea un escenario especialmente peligroso para los ocupantes de los automóviles.
Para Euro NCAP, la tecnología necesaria para reducir estas muertes ya existe y ha demostrado su eficacia en Estados Unidos. Ahora el desafío consiste en trasladar esas mejoras al mercado europeo antes de que cientos de accidentes adicionales vuelvan a poner de manifiesto una vulnerabilidad que, según los investigadores, puede corregirse con cambios relativamente sencillos en el diseño de los remolques.














