Un equipo de investigadores de reconocidas universidades y de los principales centros médicos en Hong Kong, Australia, Reino Unido, Argentina, Estados Unidos y Canadá evalúa el impacto del programa Casa Ronald McDonald
Para un padre que debe viajar junto a su hijo enfermo miles de kilómetros a fin de que este pueda recibir tratamiento médico, contar con un lugar donde hospedarse gratuitamente representa un alivio. Sobre todo, si es un espacio cálido donde encontrará apoyo ante la situación que experimenta. Este propósito motiva al equipo que atiende la Casa Ronald McDonald, programa bandera de la Asociación Civil Infantil Ronald McDonald que celebra diez años de operación en el país.
Presente en 68 países, la Casa Ronald McDonald se ha convertido en un aliado de cientos de padres en la recuperación de sus hijos. Al respecto, un grupo de investigadores de reconocidas universidades y centros médicos en Hong Kong, Australia, Reino Unido, Argentina, Estados Unidos y Canadá, evalúan el impacto de este programa.
Escucha la entrevista con María Teresa Cedeño gerente de la Asociación Civil Casa Ronald McDonald en Venezuela:
Según los investigadores, la Casa Ronald McDonald contribuye a disminuir los altos niveles de estrés y ansiedad que experimentan los padres durante la hospitalización de sus hijos. Los ayuda a dormir mejor y por más tiempo de lo que lograrían hacerlo en un centro de salud, mientras acompañan a su ser querido; factor que optimiza su nivel de participación como cuidadores.
Asimismo, encuentran para sus hijos confort físico y emocional durante su recuperación. Al contar con zonas de juego, una Casa Ronald McDonald, ayuda a que los niños enfrenten mejor su enfermedad al compartir con otros niños en situaciones difíciles similares. Estas teorías son respaldadas por el testimonio de familias y/o cuidadores.
Yamilet Durán y su hijo Nixón Moreno
Desde hace 5 años, la señora Yamilet Durán ha visitado la Casa Ronald McDonald junto con su hijo Nixón. Él presenta dificultades motoras y viene desde San Félix, estado Bolívar a recibir terapias en el Hospital San Juan de Dios.
«La Casa Ronald es esa mano amiga que nos ha brindado su apoyo y solidaridad. Estoy muy agradecida de poder contar con este hogar porque de lo contrario se me haría muy difícil poder venir a Caracas a cumplir con los tratamientos de mi hijo», asevera.
Eudimar Sibada y su sobrina Yuliangibell
En 2013, la familia Sibada vino a Caracas para atender las complicaciones de salud de Yuliangibel, diagnosticada de mielomeningocele, una enfermedad que afecta su columna vertebral y por ende su motricidad. La niña ha sido sometida a varias operaciones y permanece acostada boca abajo. .
«Nosotros hemos encontrado en este sitio un hogar, lejos de Casa. Aquí mi sobrina no se siente diferentes a otros niños. Al contrario, ella ha hecho amistades y ha aprendido de las historias de otras familias la importancia de la solidaridad en tiempos difíciles», afirma.
María Rojas y su hija Caridad
Proveniente de Carupano, estado Sucre, María Rojas es la mamá de Caridad del Valle Acosta. Una hermosa niña de ocho años de edad que está siendo tratada de una Parálisis Cerebral que le impide caminar.
«La Casa Ronald McDonald ha resultado para nosotras una bendición (…) Antes de llegar a este refugio, me hospedé con un familiar que vivía en un sitio donde hay muchas escaleras y requería ayuda para movilizarme con mi hija. Aquí estamos más cómodas y contamos con un servicio de traslado hacia el hospital donde acudo con mi niña para que ella reciba sus terapias», señala.














