Mountain View se ha convertido en un terreno de pruebas para la conducción autónoma. Y es que, no sólo circula por las calles el carro autónomo desarrollado por Google. La compañía Húngara Almotive, ubicada también en la zona, ya ha fabricado tres modelos autónomos, pero su sistema de conducción es muy diferente.

La mayoría de empresas que desarrollan pilotos automáticos dependen de un radar capaz de percibir la profundidad y detenerse ante obstáculos. Se trata de un sistema muy eficaz, y también muy caro. Almotive pretende conseguir el mismo efecto instalando cámaras en vehículos normales, y combinándolas con inteligencia artificial. El precio de fabricación se reduciría casi 80 % en comparación al radar.
Uno de los tres autos sin conductor de Almotive, pioneros en este nuevo sistema, es un Toyota Prius. Tiene 4 cámaras ojo de pez que rodean el vehículo, junto a un par de cámaras duales que enfoca delante y detrás. En el maletero se encuentra una computadora de alta potencia que une las imágenes enviando una recreación 3D del entorno. Aquí entra en juego la inteligencia artificial, que se emplea para interpretar el entorno para que el sistema reaccione ante los obstáculos e imprevistos que lo rodea.















