Para no tener que tocar más que el volante y evitar dar vueltas o recorrer diez estacionamietos antes de encontrar sitio, los japoneses inventaron un copiloto que contesta a las preguntas y las resuelve mediante un sistema de radionavegación.
Esta señorita, dócil, servicial y que nunca se enfada, se contonea en la pantalla de un smartphone instalado en el tablero de un carro del salón del automóvil Tokyo Motor Show. Transmite entonces los datos de la dirección, a través de una conexión sin cable, a un sistema de radionavegación que toma el relevo para guiar el vehículo.
Todo se hace a través de la voz, como si fuera una conversación normal. Denso, una compañía nipona afiliada al principal constructor mundial, el japonés Toyota, creó el robot «Hana».
















