Aunque muchos lo ven como un ejemplo socioeconómico, lo cierto es que Cuba carece de servicios que en cualquier otro país del mundo son normales. Internet es uno de esos servicios. Para paliar en parte esa falta de comunicación con el exterior, el gobierno de Raul Castro acaba de abrir los primeros 100 centros públicos de conexión a internet.
Los nuevos cibercafés dependen directamente del Gobierno y no son gratuitos. Una hora de conexión cuesta 4,50 dólares, una minucia para un turista pero la cuarta parte del salario medio mensual de un trabajador cubano.















