Los especialistas consideran que el automóvil se convertirá pronto en la cuarta pantalla, por detrás de la televisión, PC, tabletas y teléfonos inteligentes, gracias a la enorme autonomía que adquirirán en la próxima década. No estamos hablando de un futuro lejano: en 2016 habrá 210 millones de coches conectados.
En este análisis, realizado por SAP, se tratan los efectos de la hiperconectividad, esto es, la creciente interconexión de personas, organizaciones y coches gracias a Internet y la movilidad, en la industria del automóvil.
Recientemente se ha estimado que la economía de Estados Unidos podría ahorrar 1,3 billones de dólares cuando los vehículos autónomos o sin conductor estén circulando y conectados online. A esa cifra contribuirán los accidentes que se evitarán, el incremento de la productividad al no necesitar conductores humanos, la reducción o desaparición de atascos y el ahorro en combustible.













