La masificación de la tecnología móvil ha generado una nueva generación de empleados que se conectan y trabajan desde un smartphone o una tableta desde cualquier lugar. Pero con el avance tecnológico, estas nuevas modalidades se vuelven cada día más atractivas para los cibercriminales, que a través de estos dispositivos tienen más posibilidades de robar datos confidenciales.
El cuidado por la fuga de información confidencial se ha intensificado también a las políticas internas de las compañías Desde la prohibición de uso de smartphones y pendrives hasta el bloqueo de redes sociales como Facebook son algunas de las medidas para “educar” a los trabajadores.













