Un serio problema de seguridad ha afectado tanto a los móviles Android como a los iPhone. Project Zero, un equipo de trabajo perteneciente a Google, puso sobre aviso a los fabricantes sobre un fallo de seguridad en los procesadores Broadcom. Se trata de un «problema grave” ya que esta vulnerabilidad permitiría a cualquier atacante utilizar redes WiFi para acceder al dispositivo de forma remota y tomar control del mismo.
El problema reside en el módulo que gestiona el WiFi en los equipos que cuentan con el chip de Broadcom y que podrían, eventualmente, caer en manos ajenas. Apple buscó una solución mediante la actualización 10.3.1 de iOS. Google tampoco tardó en dar solución al problema mediante un parche de seguridad.
El problema es que los de Cupertino gestionan conjuntamente su hardware y plataforma, por lo que sus actualizaciones llegan directamente al grueso de los móviles en el mismo momento y en cualquier punto del planeta. Pero con Android la cosa es diferente: la fragmentación de la plataforma hace que las actualizaciones pasen por fabricantes y operadoras hasta llegar por fin al cliente y pueden pasar meses antes de llegar, si es que llegan.
Por esta razón miles de teléfonos Android siguen desprotegidos y la única solución viable para estos casos es desactivar el WiFi o cambiar de equipo celular.
















