Se dice que el fútbol es uno de los deportes más resistentes a la entrada de nuevas tecnologías. Mientras el tenis o el baloncesto disfrutan desde hace años de los beneficios del vídeo o el ‘ojo de halcón’ para dirimir jugadas complicadas, este tipo de iniciativas llegan con cuentagotas a un espectáculo cuyos regidores intentan mantenerlo lo más parecido posible a como era a finales del siglo XIX.
Pero aunque lo esencial del fútbol –veintidós jugadores, dos porterías, un balón y un árbitro casero– se mantiene, en todo lo demás está inmerso en una carrera por la innovación y la tecnología. Algo que, por otra parte, cabría esperar de un negocio multimillonario como este.
En paralelo al espectáculo, el fútbol es también un laboratorio de nuevos materiales, cámaras, programas estadísticos, inteligencia artificial o sistemas de monitorización que mejoran el rendimiento de cada jugador profesional, desde su primer entrenamiento hasta la final soñada.
Lee dónde está la tecnología: Un laboratorio en el campo de fútbol – ABC.es.















