Bajar la aplicación, poner el nombre y añadir el número de teléfono. Eso es todo lo que hace falta para comenzar a usar el Messenger, mensajería instantánea de Facebook. De momento solo funciona en India, Australia, Indonesia, Venezuela y Sudáfrica pero la intención es que en cuestión de días se extienda al resto del mundo. Este movimiento es un gran cambio y una apertura hasta ahora desconocida en un servicio en el que si algo se valora es el conocimiento al milímetro de sus clientes.
A la vez, se rompe el mito de la pertenencia. Una de las señas de indentidad de Facebook era «estar dentro», de hecho, fue clave para su expansión. En los inicios solo era para alumnos de Harvard, después universitarios de Estados Unidos; más tarde, de cualquier país. Después, fue necesario contar con una invitación. Hasta ahora solo había que darse de alta. Ya, ni eso.
vía Comunicarse por Facebook sin Facebook | Tecnología | EL PAÍS.















