Suena el teléfono. Un número desconocido aparece en pantalla. La duda ya no es si es una estafa, sino qué tipo de estafa es. Esta escena se repite cada semana en casi todos los hogares españoles. Un nuevo estudio de NordVPN, elaborado con la empresa Cint y respaldado por datos del informe State of the Call 2026 de Hiya, retrata un país cansado de desconfiar del teléfono. La encuesta sobre llamadas fraudulentas se realizó entre el 9 y el 26 de marzo de 2026 a 10.534 usuarios de internet en España y otros once países.

89% de los españoles recibió una llamada fraudulenta este año
La cifra es contundente. Según la encuesta, 89% de los españoles recibió al menos una llamada fraudulenta en el último año. Casi nadie se libra. El impacto no se queda en lo económico. Cuatro de cada diez españoles afirma que estas llamadas le generan inseguridad. No hablamos solo de una molestia. Hablamos de un malestar que se instala en la vida diaria.
El problema no es exclusivo de España. A escala mundial, 34% de los encuestados dice que su confianza general en las llamadas telefónicas ha disminuido en los últimos doce meses. Y la frecuencia del acoso telefónico también crece: los españoles reciben ahora una media de ocho llamadas no deseadas por semana.
Domininkas Virbickas, director de producto de NordVPN, resume el fenómeno con una frase clara: «lo que reflejan estas cifras es una preocupación más profunda por no poder confiar en una llamada». Para el directivo, la magnitud del problema señala un cambio en la forma en que las personas se relacionan con una herramienta de comunicación básica.
Teleoperadores, ofertas falsas y números internacionales
Los datos desglosan el tipo de contacto que reciben los usuarios. La mitad de los encuestados, exactamente 50% de los españoles, ha recibido alguna vez una llamada de un número internacional desconocido. Otro 45% declara haber sido blanco de teleoperadores o agentes de ventas. Y 18% asegura haber recibido una oferta de trabajo falsa o una estafa relacionada con el empleo.
Esta última cifra preocupa especialmente. Las ofertas laborales falsas suelen apuntar a personas en situación de necesidad económica, un perfil más vulnerable a caer en el engaño.
La clonación de voz cambia las reglas del juego
Hasta ahora, colgar ante una voz extraña o un acento sospechoso era la primera línea de defensa. Eso ya no basta. El informe de Hiya detectó que casi uno de cada tres encuestados en el mundo recibió una llamada con voz falsificada o clonada mediante inteligencia artificial durante el último año.
La técnica consiste en usar inteligencia artificial para imitar una voz en la que confía el destinatario, ya sea la de un familiar, un jefe o un banco. El dato explica por qué la prudencia tradicional —desconfiar de acentos raros o voces robóticas— ha dejado de ser una defensa fiable. El estafador ya no necesita imitar mal; puede clonar bien.
Más de 500 euros de pérdida media por víctima
El coste económico también está cuantificado. Según los datos de Hiya recogidos en el estudio, los españoles han sufrido pérdidas económicas por estafas telefónicas de alrededor de 530 euros de media durante el último año. Ante la avalancha, la reacción más común es tajante: 58% de los españoles bloquea directamente al remitente cuando recibe una llamada sospechosa, sin comprobar de qué se trata.
Alex Algard, consejero delegado de Hiya, advierte de un efecto colateral de esta desconfianza generalizada: la pérdida de confianza en el teléfono lleva a la gente a contestar cada vez menos llamadas, y a perder las que realmente importan. El bloqueo indiscriminado protege del fraude, pero también puede hacer que se pierdan citas médicas, avisos del colegio de los hijos o gestiones administrativas urgentes.
El Gobierno también mueve ficha
El fenómeno no ha pasado desapercibido para las autoridades. El Ministerio para la Transformación Digital, a través de su Plan contra las estafas telefónicas y por SMS, ha reportado resultados propios. Entre agosto y noviembre de 2025, los operadores de telecomunicaciones bloquearon más de 87 millones de llamadas fraudulentas, según cifras oficiales de España Digital 2026. Desde marzo del año pasado, el acumulado ronda los 135 millones de llamadas y 5 millones de SMS bloqueados.
El plan también obliga desde hace meses a que las llamadas comerciales solo puedan realizarse desde números fijos con prefijos geográficos, líneas 800/900, o números específicamente habilitados. El objetivo es cerrar la puerta a las llamadas comerciales desde móviles nacionales desconocidos, una de las vías más usadas por los estafadores.
INCIBE, el organismo público de ciberseguridad, insiste además en un punto que conecta directamente con los datos de Hiya: los estafadores ya no solo falsifican el número que aparece en pantalla (spoofing), sino que en procesos de innovación constante recurren también a grabaciones de voz previas de la víctima para dar más credibilidad al fraude.
Qué hacer ante una llamada sospechosa
Con los datos sobre la mesa, algunas recomendaciones básicas cobran más sentido que nunca:
- Desconfiar de llamadas de números internacionales desconocidos, sobre todo si insisten en pedir datos personales o bancarios.
- No confirmar nunca «sí» de forma automática ante una llamada de número no identificado; esa grabación puede usarse después para dar validez a contrataciones o pagos.
- Verificar por otro canal antes de actuar ante una supuesta llamada de un familiar, un banco o el trabajo, especialmente si transmite urgencia.
- Consultar el listado de incidencias de la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones ante dudas sobre un número.
- Evitar dar información personal a cambio de premios, descuentos o beneficios no solicitados.
La fotografía que deja el estudio es clara: las estafas telefónicas en España ya no son una anécdota puntual, sino un fenómeno estructural que erosiona la confianza en una herramienta cotidiana. Y con la irrupción de la clonación de voz, el criterio de «sonaba raro, por eso colgué» empieza a quedarse corto.














