Los móviles salen de fábrica con una configuración instalada; cuentan con un sistema operativo en una combinación que el fabricante ha confeccionado a medida y con sumo cuidado. No obstante, los más valientes pueden adentrarse en aguas más bravas mediante el rooting, un proceso mediante el cual se adquieren permisos de superusuario para acceder a lo más profundo del móvil y configurarlo a voluntad.
Gracias a este proceso, podremos eliminar programas del sistema o instalar versiones personalizadas del sistema operativo (conocidas como ROMS). El concepto de rooting se refiere fundamentalmente a dispositivos Android, aunque los propietarios del iPhone encontrarán cierto consuelo en el conocido jailbreak, aunque no es exactamente lo mismo.
Los que defienden el rooting explican que obtienen una mayor personalización del equipo eliminando programas innecesarios y añadiendo funciones a la carta. Llevar a cabo este procedimiento permite al usuario eliminar de partida el conocido como bloatware o software que llega preinstalado en el dispositivo, ocupando espacio y recursos, una de las mayores críticas que se ha venido haciendo a determinados fabricantes y operadores.
Quienes hagan un root podrán elegir el rendimiento del procesador para forzar la maquinaria en determinadas situaciones, o bien ralentizarla ahorrando batería. Este procedimiento permite, además, hacer copias de seguridad totales del dispositivo, y para los amantes de lo exclusivo, una personalización extrema del dispositivo.
Sin embargo, este procedimiento es arriesgado ya que, por un lado, lo más probable es que se pierda la garantía del terminal y por otro, se corre el riesgo de dañarlo definitivamente. Además, no es un procedimiento al alcance de cualquiera: Cómo ‘rootear’ el móvil: así puedes acceder a sus entrañas para personalizarlo a medida | Tecnología | EL PAÍS
















