Desde el auditorio Bill Graham de San Francisco, la compañía norteamericana desvelará su nuevo dispositivo estrella en un momento de incertidumbre y confirmará, de paso, los rumores y filtraciones que han circulado en internet en los últimos meses. El nuevo terminal incluirá, según se espera, importantes novedades pero escasos cambios estéticos.

Una de las novedades que más ha llamado la atención hasta el punto de generar un verdadero e incendiario debate entre expertos y seguidores de la marca americana ha sido la inclusión o no del puerto «jack» de 3.5 milímetros destinado a los auriculares. El gigante norteamericano acostumbra a mover las rutinas de la industria y modificar algunos estándares, con lo que la eliminación de esta clavija muy extendida en el mercado desde hace décadas agitará el sector del audio, que virará hacia un mundo sin cables.
Este avance, para muchos usuarios algo engorroso, repercutirá en el grosor del terminal. Será más delgado que el modelo actual, ya que se espera que Apple utilice el espacio dedicado entonces a raíz de la incorporación del conector «jack» a otros fines.
Lo que se espera es que albergue el procesador A10 de velocidades en torno a los 2.4 o 2.45 Ghz, lo que supondría un gran salto cualitativo en comparación con los actuales A9 (a frecuencia de 1.85 Ghz).
El iPhone 7, según las filtraciones, soportará hasta 3 GB de memoria RAM, aparentemente destinado a mejorar el rendimiento del nuevo sistema de cámara de doble lente, aunque estas especificaciones estarán destinadas al modelo de mayor tamaño, el iPhone 7 Plus, ya que el modelo estándar digamos, el normal, se deberá contentar con 2 GB de memoria RAM.
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