Un sistema denominado Starchase facilitaría que desde la patrulla de los representantes de la ley se disparase un proyectil que quedaría adherido al vehículo de los malhechores y emitiría una señal capaz de permitir su rastreo mediante GPS.

El invento puede describirse como una bala con GPS, aunque sus creadores prefieren definirlo como un sistema de gestión de persecución. Se trata de una herramienta que permite “etiquetar” un vehículo y realizar un seguimiento del mismo en tiempo real reduciendo el potencial peligro de una persecución a alta velocidad.
En la parrilla frontal de la patrulla se montaría el dispositivo que lanza los proyectiles que quedan adheridos al vehículo perseguido. El impulso del proyectil se consigue mediante un sistema de aire comprimido a alta presión.















