Que los cibercriminales pueden espiarnos a través de la webcam de nuestros dispositivos si no tomamos ciertas precauciones no es nada nuevo que entrañe misterio ni sorpresa alguna.
A pesar de que el creador de este software malintencionado –el sueco Alex Yücel- fue condenado a prisión en junio de este mismo año-, el programa ya había infectado más de medio millón de dispositivos de todo el mundo; pero no solo eso, sino que había sido adquirido por varios miles de clientes de más de 100 países distintos.
Una popularidad que consiguió gracias a su facilidad de uso ya que los atacantes no necesitaban contar con conocimientos avanzados.
Uno de los compradores fue Stefan Rigo, un joven de 33 años – protagonista del delito que nos atañe y que ya ha sido detenido- que, tras descargar el sistema en la computadora de su ex novia, empezó a pasar una media de entre 5 y 12 horas frente al PC acechando a distintas personas; un acoso que, tal y como indica la Agencia Nacional de Delincuencia de Reino Unido (NCA por sus siglas en inglés), constituye una auténtica adicción.
Rigo, asimismo, sentía preferencia por recabar las imágenes de aquellos usuarios que realizaban sexo a distancia con sus parejas a través de Skype. Lo peor del caso, sin embargo, es que el programa es lo suficientemente potente como para controlar cualquier webcam, acceder a la información personal y financiera de la víctima, robar sus credenciales bancarios y más.
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