La idea china es que los sustituyan por servidores de marcas locales, un movimiento que llega después de que el gobierno de Pekín haya acusado a Estado Unidos de practicar acciones de cibervigilancia contra empresas chinas y las administraciones públicas del país.
El problema de esa medida es que no sería fácil implementarla, ya que de momento ninguna compañía china cuenta con la infraestructura necesaria para poder gestionar la enorme cantidad de datos que producen las entidades financieras.
En cualquier caso, el Banco Popular de China y el Ministerio de Finanzas están analizando si la presencia de servidores de IBM en esas empresas y organizaciones está afectando a la seguridad financiera del gigante amarillo.














