Las autoridades de la ciudad de Shenzhen, China, confirman que iniciarán 2018 con uno de los proyectos más ambiciosos que se plantearon el cual consiste en sustituir todos los autobuses a diésel de transporte público de la ciudad, y sólo usar autobuses eléctricos, por los que queda prohibido usar autobuses de combustión interna, una ley que ahora buscan llevar a todos los vehículos.
Este medida aplica tanto para los autobuses de servicio público como para aquellos privados. Unos 16.359 autobuses eléctricos serán los responsables de dar el servicio público en la ciudad a partir del 1 de enero de 2018. Es decir, toda la flota de autobuses públicos de la ciudad será eléctrica. Con esto, Shenzhen espera reducir sus emisiones contaminantes en hasta 1,35 millones de toneladas de CO2 al año.
Este despliegue también contempla el estreno de 510 nuevas estaciones de carga y mantenimiento, además de 8.000 postes de recarga a lo largo de la ciudad. Los postes serán clave en la operación diaria de los autobuses, ya que servirán para cargar los vehículos a lo largo del día, dando autonomía para sus viajes con sólo enchufarlos dos horas.
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