Blackphone luce una pantalla IPS de 4,7 pulgadas de tamaño, está alimentado por un procesador de cuatro núcleos a 2 GHz, combina memoria RAM de 2 GB con almacenamiento interno de 16 GB y cámara frontal de 1,3 MP con otra trasera de 8 MP, es compatibles con las redes 4G y soporta Wi-Fi802.11n así como Bluetooth 4.0.
Aunque más allá de sus especificaciones físicas, lo revelante de este teléfono está por dentro.
Blackphone corre una versión de Android bautizada como PrivatOS que recurre a actualizaciones vía SOTA para no dejar colgados a sus usuarios y ofrece aplicaciones tipo Silent Phone, Silent Text, Silent Contacts, almacenamiento seguro en SpiderOak, navegación privada y búsquedas anónimas, entre otras ventajas.
Ahí es precisamente donde radica su magia, en las propiedades de software.
Y es que todas estas prestaciones le permiten evitar “vigilancia no autorizada, explotación comercial de los datos de actividad y pérdida de privacidad, seguridad y derechos humanos fundamentales”, según enumeran ahora sus creadores, lo que lo convertiría en un terminal perfecto para “ejecutivos que viajan en busca de BYOD, familias preocupadas por la seguridad personal y cualquier persona que comprende el valor de la privacidad”.
via Blackphone, el smartphone de la privacidad, sale a la venta por 629 dólares.















