El Ministerio de Asuntos Económicos y Acción Climática de Alemania financiará durante cinco años a Ericsson, para que establezca las bases de la conectividad 6G en Europa. El financiamiento por parte de Alemania tiene como telón de fondo una iniciativa de la Unión Europea. Sus 14 estados miembros planean destinar más de 8 millones de euros de fondos públicos para apoyar en el desarrollo de proyectos de investigación y desarrollo de tecnologías de comunicación, como son en este caso las redes 6G.

La idea es que se forjen las bases de una tecnología europea de comunicaciones donde se unifique el diseño de los chips y los procesos de fabricación de estos, con el objetivo de que nuestro continente se posicione privilegiadamente en el desarrollo de la nueva generación de comunicaciones móviles. Se busca generar una cadena de valor europea capaz de garantizar una futura implantación del 6G de altos estándares y rápido despliegue.
Freddie Södergren, Jefe de Tecnología y Estrategia de Ericsson Networks, ha indicado que «La introducción del estándar de comunicaciones móviles 5G ya abrió una multitud de nuevas aplicaciones más allá de la voz y los datos móviles. Las próximas redes móviles 6G deben satisfacer la creciente demanda de comunicación en las áreas de humano a humano, humano a máquina y máquina a máquina de una manera altamente eficiente energéticamente»
La revolución que llegará a nuestros smartphones de la mano del 6G
Si el 5G ya nos parece un salto evidente en cuanto a la velocidad de la conexión y la estabilidad de la conexión, el 6G que ahora mismo está en desarrollo va a llevar todo esto a límites que a día de hoy nos parecen de otro mundo. Y es que se espera que esta tecnología sea capaz de dotar a los dispositivos de la capacidad de alcanzar velocidades de descarga, e incluso subida, de 1.000 gbps, algo que multiplicaría por mil la velocidad máxima que alcanzan hoy en día la mayoría de hogares españoles con fibra.
Y lo que es más importante, con una latencia aún menor, de solo 0,1 milisegundos. Esto cambiará para siempre nuestra percepción de las conexiones inalámbricas, permitiendo realizar acciones y tareas en tiempo real a miles de kilómetros. Algo que una vez más beneficiará a sectores como el de la medicina o el transporte. Por supuesto, cuando esta nueva generación sea una realidad, a finales de esta década, tendremos que contar con nuevos smartphones que sean compatibles con esta tecnología gracias a nuevos módems específicos.
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