Estados Unidos votará el próximo 4 de octubre la primera ley que elimine las trabas a la implementación de la conducción autónoma, y lo hará de forma consensuada entre los republicanos y los demócratas. Ford, General Motors, Alphabet (matriz de Google y de Waymo, su división de vehículo autónomo), Volkswagen o Tesla se han encargado de presionar a los senadores en Washington para que se abra la legislación a favor del vehículo autónomo, ya que varias de ellas han anunciado su pretensión de comercializar vehículos autónomos ya en 2020.
Hasta ahora la legislación vigente obliga a que haya una persona al volante siempre que el vehículo se mueva. Los fabricantes de automóviles y las tecnológicas han negociado excenciones de la NTHSA -la Dirección General de Tráfico de EEUU- para poder realizar pruebas. Además han tenido que negociar con los gobernantes de los diferentes estados en los que han realizado las pruebas como California, Nevada, Michigan o Pensilvania.
Con este paso, se pretende adoptar unos criterios unitarios para todo el territorio estadounidense que no frenen el desarrollo de la implementación progresiva de vehículos con funciones automáticas primero y autónomos más adelante. En los cinco niveles que hay de conducción autónoma, hoy ya se comercializan modelos de nivel 3, como por ejemplo, el Audi A8, Mercedes Clase S, BMW Serie 7, Tesla Model S y X o el nuevo Nissan Leaf, por citar algunos.
Estos vehículos ya son capaces de circular por sí mismos en autovía: aceleran, frenan, se adaptan a la velocidad legal de la vía, se mantienen en el carril y a la distancia con el vehículo precedente. El conductor puede dejar que el coche le lleve, pero debe estar atento y tener las manos en el volante. Si no lo hace, actuará de forma ilegal y será multado.
Origen: ELMUNDO
















