Emocional, sociable, inseguro o agresivo. Se pueden conocer estos y otros rasgos de un sujeto atendiendo a su escritura. Para que te convenzas de ello lo mejor es que hagas la prueba tú mismo. Escribe un texto espontáneamente sin esforzarte por hacer una letra bonita, donde te describas a ti mismo, tus hobbies o a qué te dedicas. Cuando hayas terminado fíjate en estos elementos:
Tamaño de la letra: si es grande, es más probable que seas alguien extrovertido, con don de gentes y con confianza en ti mismo. En cambio si es pequeña, eres más propenso a la introversión y tienes gran capacidad para concentrarte y de síntesis.
La inclinación de las letras: si no las inclinas significa que eres una persona racional y práctica, que no se deja llevar por las emociones; si están inclinadas hacia la derecha, te gusta vivir experiencias nuevas, y si se inclinan a la izquierda, tiendes a ser un poco cerrado con la gente y prefieres estar en segundo plano.
Separación entre letras: la grafología nos dice que cuanto más separa alguien las letras, más intuitivo es, mientras que si tiende a enlazar todas las letras significa que es alguien metódico, lógico y que piensa mucho las cosas.
La presión con la que escribes: si tu trazo es muy firme, significa que eres muy emocional y sientes intensamente, mientras que si tu trazo es suave, es porque no te dejas llevar tanto por las emociones y los cambios no te desestabilizan mucho.
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