La idea al crear la grúa es que fuera sencilla y fácil de usar. Ese cometido se cumplió ya que no necesariamente tiene que ser un profesional de la salud quien la maneja. Un cuidador de una persona discapacitada fácilmente es capaz de usarla sin ninguna restricción. Su creador, David Pérez señala que es un aparato que ocupa poco espacio y que tampoco necesita mucho cuidado, es resistente al sol, al agua y de fácil uso debido a que solamente al subir y bajar una palanca se hace todo el trabajo.
“La grúa viene con una funda que se coloca debajo del paciente cuando se vaya a trasladar. El llamado arnés es una funda que tiene una cinta de nailon, el paciente gira una vez y se le coloca la mitad y luego vuelve a girar (estando acostado) para que las cintas queden desplegadas y queda con sus cintas de amarres”, comenta Pérez.
Continúa el ingeniero diciendo que una vez que el paciente tiene esta funda colocada debajo de él, se le acerca a grúa para que quede posicionada debajo de la cama, silla o cualquier otro lugar donde el paciente se encuentre, y con una palanca, tipo gato de carro, se baja hasta que se le coloquen los amarres, se engancha a la persona y una vez en la grúa se traslada hasta donde sea necesario.
Para bajarla se realiza el mismo procedimiento solo que la palanca que sube, esta vez funciona a la inversa y baja a la persona.
Pérez añade que una de las ventajas de esta grúa para discapacitados es que no necesita electricidad, todo se hace manualmente, es segura ya que una vez arriba y si el arnés está bien colocado, no hay peligro de que se suelte.
Asimismo soporta un peso de 150 kilos y esta elaborada en Venezuela.
Origen: El Universal
















