El BMW i3 ya es real y definitivo. Ya sabemos que costará en Europa unos 35.500 euros, un precio superior al de la mayoría de eléctricos del mercado, pero sobre los que destacará por su tecnología, su enfoque más deportivo y su chasis de aluminio y carrocería de fibra de carbono para aligerar el peso.
La imagen tecnológica se ha acentuado aún más prescindiendo de la palanca de cambios y sustituyendo el velocímetro y el resto de indicadores por una tableta integrada detrás el volante. Su diseño, además, no deja de ser futurista y con el detalle de unos neumáticos de 19” y extremadamente estrechos para ese diámetro.
La carga eléctrica se puede realizar usando una toma de corriente estándar, el adaptador especial de BMW (BMW i Wallbox) o un punto de carga rápida. Usando la opción más económica el i3 estaría totalmente cargado en seis horas, mientras que el cargador rápido promete recargar el acumulador de iones de litio del carro al 80% en sólo 30 minutos.
Aunque su batería tiene una autonomía que ronda los 130 kilómetros, como es de suponer, conseguir una estación de recarga pública para un auto eléctrico, en principio no será fácil.
El BMW i3 opcionalmente podrá contar con un Range Extender o prolongador de autonomía, un motor de gasolina de dos cilindros pensado para recargar las baterías del carro hasta ofrecer una autonomía máxima de 300 kilómetros.













