Desde hace mucho tiempo podemos añadir la localización física a cada uno de nuestros tweets. Y aunque a veces puede resultar útil por querer añadirlos conscientemente, muchas veces los adjuntamos por habérsenos olvidado desactivar ese botón en nuestros clientes móviles. Las cifras hablan por sí solas: menos del 1% de los tweets contenen metadatos geográficos.
Aunque que los tweets no estén geolocalizados no implica que no pueda conocerse desde dónde fueron enviados. Un equipo de investigadores de IBM radicado en Almadén (California) ha anunciado el desarrollo de un algoritmo que permite conocer la ciudad de origen de un usuario de Twitter con el 70% de precisión. Y únicamente es necesario analizar los últimos 200 tweets de una cuenta.















