El 24 de abril de 2025, la NASA conmemora el 35º aniversario del telescopio espacial Hubble. Lanzado en 1990 a bordo del transbordador Discovery, este observatorio ha revolucionado la comprensión del universo. Su potente visión en luz ultravioleta, visible e infrarroja cercana revela detalles cósmicos que antes parecían inalcanzables.

En sus 35 años en órbita, Hubble ha logrado más de 22.000 publicaciones científicas y ha sido citado más de 1,3 millones de veces. Estas cifras no solo confirman su impacto en la astronomía, sino que también lo consolidan como un ícono cultural.
Los inicios de una misión ambiciosa
El telescopio Hubble nace de una colaboración entre la NASA y la Agencia Espacial Europea. Su objetivo: ofrecer imágenes del universo sin la distorsión atmosférica que afecta los telescopios terrestres.
El proyecto comienza en la década de 1970, aunque enfrenta retrasos debido a problemas técnicos y presupuestarios. Finalmente, el 24 de abril de 1990, la misión STS-31 del transbordador Discovery coloca a Hubble en órbita a unos 570 kilómetros sobre la Tierra.
Poco después del lanzamiento, los científicos descubren un grave defecto en su espejo principal. La superficie, tallada con una precisión extrema, tiene un error de 2,2 micrones, lo suficiente para comprometer su rendimiento.
En 1993, una misión de servicio corrige el problema instalando un sistema de óptica correctiva llamado COSTAR. Desde entonces, Hubble cumple y supera las expectativas.
Telescopio espacial Hubble: Un observatorio incansable
A lo largo de tres décadas y media, Hubble captura imágenes que cambian la percepción del cosmos. Su cámara avanzada para sondeos, su espectrógrafo de imágenes y otros instrumentos permiten observar fenómenos que van desde el nacimiento de estrellas hasta la expansión del universo.
Entre sus aportes más destacados figura la medición precisa de la constante de Hubble, que determina la velocidad de expansión del universo. Gracias a sus observaciones, los astrónomos confirman que el universo no solo se expande, sino que su expansión se acelera debido a la energía oscura.
Hubble también detecta atmósferas en exoplanetas, permitiendo el análisis de su composición química. Observa directamente la desintegración de cometas al acercarse al Sol y sigue la evolución de tormentas en los planetas gigantes del sistema solar.
Las imágenes que cambiaron la historia
Algunas de las imágenes más famosas de Hubble trascienden el ámbito científico. Se convierten en símbolos de la curiosidad humana y la belleza del universo.
La fotografía conocida como «Pilares de la Creación», capturada en la Nebulosa del Águila, muestra columnas de gas y polvo donde nacen nuevas estrellas. Esta imagen se convierte en un ícono cultural y en una de las más reconocidas de la astronomía moderna.
Otro logro monumental es la imagen del «Campo Ultra Profundo de Hubble». Para obtenerla, el telescopio observa una pequeña porción del cielo durante casi 11 días consecutivos. El resultado revela miles de galaxias, algunas de las cuales existieron apenas unos cientos de millones de años después del Big Bang.
Más recientemente, en 2024, Hubble captura imágenes de colisiones de galaxias cercanas y proporciona nuevos datos sobre la interacción gravitatoria entre ellas. Estas observaciones ayudan a entender cómo evolucionan las estructuras a gran escala en el universo.
Tecnología que evoluciona en órbita
Hubble permanece operativo gracias a cinco misiones de servicio realizadas entre 1993 y 2009. Estas misiones, llevadas a cabo por astronautas del transbordador espacial, permiten reparar, actualizar y reemplazar componentes clave.
Entre las actualizaciones más importantes se encuentra la instalación de la Cámara de Gran Angular 3 (WFC3) y el Espectrógrafo de Orígenes Cósmicos (COS) en 2009. Estos instrumentos mejoran la capacidad de observar en longitudes de onda específicas y aumentan la sensibilidad del telescopio.
La flexibilidad de Hubble para recibir mantenimiento en órbita es única entre los grandes telescopios espaciales. Esta capacidad prolonga su vida útil mucho más allá de lo que originalmente se preveía.
Aunque ya no se planean más misiones de servicio, Hubble continúa enviando datos valiosos. La NASA y la Agencia Espacial Europea siguen trabajando para maximizar su vida operativa mientras colaboran con telescopios más recientes, como el James Webb.
Hubble en el año 2025
Durante su más reciente año en órbita, Hubble logra descubrimientos notables. Observa estrellas enanas rojas que podrían albergar planetas habitables. Detecta galaxias antiguas con una estructura inesperadamente compleja y ofrece nuevas pistas sobre la materia oscura a través de mapas gravitacionales detallados.
Uno de los hallazgos más relevantes de 2024 es la identificación de un sistema de galaxias en proceso de fusión, situado a unos 11 mil millones de años luz. Esta observación aporta información clave sobre cómo evolucionan los cúmulos galácticos en las primeras etapas del universo.
Además, Hubble colabora con el telescopio James Webb en estudios conjuntos que combinan observaciones en diferentes longitudes de onda. Esta sinergia permite investigaciones más completas sobre la formación de estrellas, galaxias y agujeros negros supermasivos.
El legado que inspira a futuras generaciones
Hubble no solo transforma el conocimiento científico, también despierta la imaginación del público general. Sus imágenes aparecen en libros de texto, documentales, exposiciones de arte y producciones cinematográficas. La misión demuestra que la ciencia y la exploración espacial pueden conectar profundamente con la sociedad.
El impacto educativo de Hubble es difícil de medir. Sin embargo, se estima que millones de estudiantes han aprendido sobre astronomía gracias a sus descubrimientos. Además, el telescopio inspira el diseño de nuevas misiones espaciales, como el telescopio Nancy Grace Roman, que buscará estudiar la energía oscura y los exoplanetas con tecnologías de nueva generación.
Lo que viene para Hubble
A pesar de su longevidad, los expertos creen que Hubble puede seguir funcionando hasta finales de esta década. El telescopio enfrenta riesgos naturales como la degradación de sus giroscopios y la disminución gradual de su altitud orbital debido a la fricción atmosférica.
La NASA trabaja en planes para extender su vida útil mediante maniobras orbitales asistidas, aunque cualquier intervención directa resulta improbable sin el sistema de transbordadores en funcionamiento.
Incluso cuando Hubble termine su misión, su legado permanecerá. La enorme base de datos que ha construido seguirá siendo una fuente de estudio para futuras generaciones de astrónomos.
Hubble no solo observa el universo. Nos enseña a mirar más allá de nuestros límites y a hacernos preguntas fundamentales sobre el origen, la estructura y el destino del cosmos.















