En la feria Computex, de Taipei, Intel mostró la más reciente generación de sus procesadores. Fueron diseñados con su arquitectura Haswell, un conjunto de chips orientados a todos los tipos de PC en el que se apuesta principalmente al mercado móvil.
El principal atractivo de estos procesadores es que requieren un menor consumo de energía que la serie Ivy Bridge, que los antecedió. Intel dice que esta generación “permite los más grandes ahorros de energía en la historia de la compañía“, y afirma que, por ejemplo, la serie Core tiene un rendimiento en este apartado hasta 50% superior al de su predecesor.
Intel, por ejemplo, asegura que algunos de los ultrabooks con los nuevos procesadores pueden ofrecer hasta nueve horas de reproducción de video HD, y hasta 14 días encendidos en reposo. Ivy Bridge, en cambio –siempre según Intel– daba seis horas de video y 4,5 días en reposo.
Este aumento en la eficiencia podría ser aprovechado por los fabricantes de dos maneras. O bien podrían comenzar a vender laptops e híbridos con baterías mucho más poderosas, o bien podrían fabricar PC táctiles con teclado desmontable y pilas más pequeñas, lo que les permitiría ser más livianos y portátiles; incluso tanto como una tableta.















