La propuesta de Torquing Group era suficientemente llamativa para funcionar bien: un pequeño dron con cámara HD que se puede controlar desde el móvil y está cargado de sensores para seguirte allá donde vayas de manera autónoma.
La realidad, según un reportaje de la BBC este verano, es que nunca llegó a cumplir con esas promesas:
Me hicieron la primera demostración del dron y no consiguieron impresionarme. Se mantuvo en el aire sólo unos minutos, se chocó con las paredes y la grabación en vídeo era muy pobre.
De 12 mil encargos, llegaron a enviar 600; pero sólo consiguieron quejas por el pésimo funcionamiento. Eso llevó a que el CEO de la compañía y el ingeniero jefe del equipo abandonaran la empresa, tras lo que Torquing se declaró en bancarrota en una carta a sus acreedores. Los que compraron el dron de 250 dólares a través de Kickstarter, inversores desde el punto de vista legal, tienen escasas posibilidades de volver a ver su dinero.
Origen: Kickstarter contrata un investigador para averiguar por qué quebró un proyecto de $3.500.000














