El reciente anuncio del cierre del servicio Google Reader el próximo 1 de julio ha traumatizado a muchos de sus usuarios (entre los que me incluyo). A pesar de la existencia de otras alternativas, la inercia de estar acostumbrado a un producto concreto hace que, al menos al principio, cualquier otro nos parezca incompleto y extraño.
La comunidad de usuarios se está moviendo para pedir a la compañía de Mountain View que no cierre Google Reader. La iniciativa ha partido de Estados Unidos, donde se han habilitado varios sitios para recoger firmas. De momento, la cantidad es pequeña, pero según estoy escribiendo estas líneas, crece sin cesar.














