En Venezuela, largas filas de vehículos para llenar los tanques de combustible en la capital y gasolineras cerradas es el nuevo panorama que se ve. La revolución bolivariana suele jactarse de haber logrado la certificación oficial de que en ese país existen las reservas de petróleo más grandes del mundo, pero desde hace al menos dos semanas regiones como Nueva Esparta, Bolívar y Táchira apenas reciben gasolina de la estatal Petróleo de Venezuela (PDVSA) y la sequía finalmente tocó a Caracas.
Debido a la nueva escasez que se ve en la capital, que se suma a la falta de productos básicos sufrida desde hace tiempo por los venezolanos, quienes quieren abastecerse de ese combustible tienen que esperar hasta ocho horas en las zonas de provincia para lograrlo.
Aunque la escasez de combustible es noticia diaria en zonas fronterizas del Táchira, Zulia y Apure, su ocurrencia en la capital evidencia que los inventarios llegaron al mínimo, lo mismo que la capacidad de reposición.
Venezuela, que solía producir hasta tres millones de barriles diarios a comienzos de esta década, ha reducido su producción a 2,1 millones de barriles diarios a causa de una mezcla de deterioro de infraestructura y falta de mantenimiento, según denuncia desde hace años la Federación Única de Trabajadores Petroleros de Venezuela.
















