Más concretamente, se refieren a que las actuales posibilidades de ocio basadas en la electrónica de consumo. Estas, sumadas a que todos disponemos, cada vez, de menos tiempo para nosotros mismos, hace que muchos usuarios opten por jugar una partida a la consola o ver un episodio de sus series favoritas (o una película, claro) en Netflix, en vez de ir al cine a ver un estreno. El problema es que, con el planteamiento actual de la industria de Hollywood, la rentabilidad se sostiene en el funcionamiento de los títulos en salas, mucho más que en los servicios de vídeo bajo demanda, alquiler, etcétera. Todos estas vías de distribución siempre han sido secundarias para Hollywood, que sólo tiende a funcionar a base de “taquillazos”.
Esto, en principio, puede tener sentido. Dedicar una tarde entera a ir al cine, es un privilegio que, por falta de tiempo, muchas personas no se pueden permitir. Sin embargo, es un poco “trampoco” el obviar en esa conversación otros aspectos bastante relevantes. El primero, y fundamental, es la falta de imaginación en Hollywood. El modelo de grandes superproducciones, en las que priman los efectos sobre la historia, empieza a estar caduco. Ya no es suficiente con tener un cartel lleno de estrellas y unos efectos especiales que te dejen con la boca abierta.
via La tecnología acabará con Hollywood, según Spielberg y George Lucas – tuexperto.com.













