Incorporar los coches autónomos a los modelos matemáticos de tráfico sería clave para mejorar la circulación y para evaluar las condiciones en las que el tráfico se convierte en atasco o hay una “densidad de atascos”. Normalmente los atascos se producen debido a diferentes factores como el trazado de las carreteras, el volumen de tráfico y los sistemas de regulación del tráfico (los semáforos, entre otros) pero, sobre todo, los culpables de los atascos son las personas que van al volante.

Foto: gyn9037 vía Shutterstock
Analizada desde un punto de vista matemático, la densidad del tráfico puede tratarse como un flujo y se puede modelar utilizando ecuaciones diferenciales que describen el movimiento de fluidos. Los modelos de colas tienen en cuenta los vehículos individuales en redes de carreteras y el tiempo estimado que pasan tanto en movimiento como esperando en los cruces.
Otro tipo de modelo consiste en una red en la que las posiciones de los coches se actualizan de una red a la siguiente de acuerdo a unas normas determinadas que pueden estar basadas en su velocidad actual, en la aceleración y deceleración debida a otros vehículos y en otros acontecimientos imprevisibles. Estos tipos de ralentización imprevista tienen en cuenta situaciones que no están causadas por vehículos (un peatón que cruza la carretera o un conductor distraído por otro pasajero del vehículo).
Las variaciones de estos modelos pueden tener en cuenta factores como la sincronización de los semáforos o los cortes de carreteras y tendrán que seguir adaptándose para tener en cuenta a los coches sin conductores.
Origen: Cómo las matemáticas y los coches autónomos podrían acabar con los atascos















