A pesar de que el propio Steve Jobs no era nada partidario de un tablet de menor tamaño que el iPad original las ventas del iPad Mini alcanzaron niveles estratosféricos cuando apareció, llegando incluso a “canibalizar” a su hermano mayor. Desde aquellos tiempos las cosas han cambiado y ahora ni siquiera un iPad XL es capaz de volver a animar a los compradores.
Ayer Apple hizo públicas sus cuentas del último trimestre de 2015, en el que vendió la nada despreciable suma de 16,1 millones de iPad, pero es que en el mismo periodo de 2014 la cifra había alcanzado los 24,4 millones de unidades, y además entonces no tenían un nuevo miembro en la familia, el iPad Pro.
Si bien es cierto que este último tablet tamaño gigante por su pantalla de 12,9 pulgadas en diagonal es un dispositivo dirigido a un nicho de mercado muy concreto y que no parece razonable esperar que se convierta en un superventas, no deja de ser un miembro más de la familia cuyas ventas sumar al total. Pero ni con esas.
Y eso en la parte de arriba, por hablar de tamaños, en la parte baja de la tabla” al auge de los smartphones de tamaño cada vez mayor (phablets) resulta también algo perjudicial para el tablet de menor tamaño, el iPad Mini (pantalla de 7,9 pulgadas), al disponer Apple en su catálogo de un dispositivo como el iPhone 6s Plus que no se queda tan lejos en tamaño (5,5 pulgadas).
Se produciría así una cierta vuelta de tuerca sobre lo ya mencionado: el iPad Mini le comió parte de las ventas al iPad Air y ahora el iPhone 6S Plus le come parte de las ventas al iPad Mini.















