Desde los años ochenta, el disco compacto inició el desplazamiento del vinilo con sus muchas ventajas como la practicidad y un sonido límpido, con menos ralladuras y rupturas. Dichos artefactos fueron desechados, embodegados o relegados a ciertos circuitos musicales como el rap y en general, los y las DJ. Las tornamesas dejaron de ser un dispositivo por defecto en los reproductores caseros y el disco compacto se volvió omnipresente.
La reedición de álbumes en vinilo se mantuvo durante una década como una actividad reservada a aficionados y coleccionistas. Pero siempre en búsqueda de la distinción y en una cíclica mirada a lo vintage que ocurre en todas las épocas, los consumidores buscan desde hace cinco años al menos con mayor frecuencia los viejos discos en búsqueda de una experiencia distinta como melómanos.














