Este martes, el Evento de Apple dio todavía más tema de conversación del que había generado con el revuelo previo y la sobrecarga de rumores. Parece ser que, a pesar de que siempre sorprenden con su innovación en algunos terrenos, ha sido una de las presentaciones en que más han coincidido los productos finales con lo que había dejado caer la rumorología. Dejando a un lado el Apple Watch, que no saldrá a la venta hasta el año próximo, los dos nuevos modelos de iPhone tienen unas prestaciones a nivel de hardware que dan vértigo. Sin embargo, todos los juegos de azar en William Hill podrían demostrar en cualquier momento que, hoy por hoy, tampoco es tan necesario.
El ejemplo viene a propósito de que, tiempo atrás, William Hill lanzó aplicaciones móviles para iOS y Android, de manera que ya es posible jugar con dinero real desde nuestros smartphones a través de sus apps a juegos como el blackjack o la ruleta, entre otros. Pero además, si tu dispositivo utiliza otro sistema operativo, sea Blackberry, Windows o cualquier otro actualmente minoritario, también podrás disfrutar de estas prestaciones sencillamente desde su web móvil adaptada. No sólo es compatible, sino que además consume muy pocos recursos. Este es un simple ejemplo, pero podríamos aplicarlo en prácticamente cualquier categoría de aplicaciones.
Siempre existen usuarios verdaderamente exigentes que van a exprimir cada característica del nuevo iPhone, aunque difícilmente utilizará todas ellas. La cuestión es que, efectivamente, codiciamos el producto más potente, pero la mayoría de nosotros podríamos seguir funcionando sin problemas con un dispositivo cuyas características fuesen bastante inferiores, y es que hoy por hoy pocas son las apps que precisan de unos requisitos tan refinados por parte de nuestros smartphones. Es más fácil que nos quedemos sin espacio o sin batería que nuestro terminal no sea capaz de ejecutar las apps por tener un procesador o una RAM insuficientes para mover el software.















