«La nueva novia de mi ex solía robarme los tuits y hasta los hashtags descaradamente. Un día revisé su timeline y descubrí tuits míos que hacía meses los usaba como propios», le contó Pérez Arias a BBC Mundo.
El asunto tal vez puede parecer curioso si se trata de un problema de carácter sentimental, pero si se mira desde la perspectiva de los derechos de autor, la cosa cambia.
Sobre todo si el supuesto robo se emplea para estrategias de marketing, ganar seguidores o promocionar sitios web.













