Quien observe el mundo a través de un smartphone, ve más: tal es el principio de la “Augmented Reality”. Por ejemplo, mediante apps especiales, teléfonos suficientemente potentes pueden reconocer paisajes dignos de verse o incorporar a un juego el entorno en que se encuentran. Y esto es tan sólo el comienzo.
Supongamos que durante desayuno lee usted noticias breves sin necesidad de un teléfono móvil, mira por la ventana y lee el pronóstico meteorológico del día y, camino a la estación del metro, se informa si hay alguna estación cerrada. Y todo igualmente sin necesidad de un smartphone. Todas estas informaciones las lee en anteojos especiales, muy angostos pero dotados de un chip integrado, sobre el cual aparecen incoporadas.














