Un investigador de seguridad demostró que es posible manipular altavoces comerciales caseros para utilizarlos como armas acústicas. Esto es posible al emitir un sonido con frecuencias que están fuera del rango de audición humana y que provocan daño a las personas expuestas a estas ondas. Matt Wixey, investigador de la consultora PWC de Reino Unido, realizó esta investigación. El estudio estuvo enfocado en demostrar la posibilidad de desarrollar un malware que tenga la capacidad de generar daños físicos partiendo del ámbito digital.

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Múltiples estudios académicos indican que la exposición del ser humano a ciertas frecuencias inaudibles puede tener efectos nocivos. Partiendo de este hecho, Wixey decidió averiguar si era posible desarrollar un código malicioso o realizar un ataque a un altavoz comercial para que emitiera sonidos por encima del umbral máximo permitido. En consecuencia esto provocaría daños o efectos adversos a las personas a su alrededor. Su hallazgo lo reveló en la conferencia DEF CON. Es una de las convenciones de hackers más antiguas que se celebra anualmente en la ciudad de Las Vegas. Según explicó Matt Wixey es sorprendentemente sencillo escribir un código malicioso personalizado que permita manipular abusivamente los altavoces incorporados en nuestros dispositivos electrónicos de uso cotidiano.
Luego de analizar la capacidad acústica de los altavoces incorporados en una gran cantidad de dispositivos como computadoras, teléfonos, asistentes inteligentes y audífonos, y descubrir además que varios de ellos cuentan con una pobre protección de seguridad, escribió código malicioso. Con ese malware, fue posible lograr que estos parlantes reprodujeran, con alta intensidad, frecuencias inaudibles para los humanos pero muy dañinas. Así logró que los dispositivos emitieran sonidos peligrosos durante largos períodos de tiempo.















