Los demócratas del Senado apelaron a las agencias federales para investigar la práctica llevada a cabo por las principales compañías de telecomunicaciones, a las que acusan de vender datos sobre la ubicación de los teléfonos móviles tras la reciente investigación de un periodista que escribió sobre este mercado negro. Se le dice cazarrecompensas a la persona que se dedica a perseguir a aquellos por quienes se ofrece recompensa, para cobrarla.

En un artículo escrito este martes, el reportero de Motherboard, Joseph Cox, describió cómo fue el proceso al que se sometió para conseguir los datos de la ubicación de un teléfono móvil de alguien de la industria de las fianzas. Por $300, pudo adquirir la ubicación del teléfono sin apenas ningún problema. Según los informes, los datos que recibió incluían coordenadas de longitud y latitud con una precisión de aproximadamente 400 metros.
Según Cox, su fuente afirmó haber recibido los datos de una firma llamada Microbit. Mientras se hacía pasar por un potencial cliente, pudo confirmar que Microbit estaba geolocalizando los teléfonos en nombre de un agente de fianzas. La empresa recibió los datos de un “agregador” de ubicaciones llamado Zumigo, que a su vez los había comprado directamente de T-Mobile.
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