En apariencia, Clickstick no se distingue mucho de un desodorante en barra normal. Sin embargo sí que hay diferencias. La primera es que el dispensador es, en realidad, un dispositivo electrónico aparte. El desodorante viene en unos cartuchos sencillos y reciclables que se cargan desde la parte superior. La primera ventaja es que la parte que se tira a la basura tiene mucho menos plástico.
Los creadores de ClickStick han concebido un inusual sistema dosificador basado en su propio chip. Un botón en la parte trasera hace que el dispensador suministre la cantidad necesaria de desodorante. Esa cantidad la determina una aplicación para smartphones que calcula la cantidad a aplicar en función de la edad, el peso, el sexo y otros parámetros físicos del usuario. Si no estamos a gusto con el cálculo de la aplicación, siempre podemos ajustar la cantidad manualmente desde el móvil.
La aplicación tiene un segundo uso, y es pedir recambios online con solo pulsar un botón. Si somos despistados con la higiene, también podemos establecer alertas para que nos recuerde la siguiente dosis. El dispositivo se alimenta de dos pilas desechables. Teniendo en cuenta que su uso es esporádico, los creadores del invento aseguran que la autonomía es de en torno a un año.
via ClickStick, un desodorante con luz, procesador y su propia app móvil.

















