Las crestas papilares de nuestros dedos nos definen como personas irrepetibles en el universo. Por eso, nuestra huella dactilares son cada vez más utilizadas en el ámbito de la seguridad biométrica: nuestro dedo esconde una contraseña difícil de robar.
Computadoras y smartphones ya están adoptando esta tecnología: el iPhone 6 o el Samsung Galaxy S5 incorporan lectores de huellas dactilares para que seas el único que puede desbloquear tu teléfono. Supuestamente, con este sistema podías dormir tranquilo convencido de que, si te roban el teléfono, el ladrón se quedará planchado cuando se percate de que no va a poder acceder a la valiosa información que guardas en él.
Sin embargo, sentimos comunicarte que sí hay una forma de conseguir tu huella dactilar, y no pienses que a continuación vamos a hablarte de la amputación de extremidades. Unas cuantas fotografías de nuestro dedo ya pueden servir para reproducir cada pequeñísimo detalle de nuestra huella dactilar y hacerse pasar por nosotros, como ha demostrado el experto en seguridad Jan Krissler, alias ‘Starburg’ en una conferencia organizada por el Chaos Computer Club, una de las comunidades de hackers más grandes a nivel europeo.
















