Después de mensajes y mensajes en los muros quejándose por el cambio en los términos de uso, en muchos casos con tintes de leyenda urbana, Facebook cede, aunque con restricciones. En esencia permite a sus clientes votar sobre la propuesta de cambios, pero solo desde ayer 5 de diciembre hasta el próximo día 10.
Además, pide que, al menos el 30% del censo vote. Un margen teóricamente razonable, si no fuese porque en Facebook hay más de mil millones de usuarios registrados, y no se tiene en cuenta si entran cada día, cada semana o una vez al mes. Con un plazo tan corto es difícil que 300 millones de clientes pasen por la página a dar su parecer. Incluso parece difícil que tantos lleguen a saber de la consulta.
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