Hace algunos años, las PDA habían llegado al mercado con una novedad que se diferenciaba de las agendas electrónicas: incorporaban un lápiz para ingresar los datos.
Las PDA vivieron poco tiempo de esplendor, porque los teléfonos celulares comenzaron a integrar las prestaciones de agenda, calendario, recordatorios, anotadores.
El lápiz que acompañaba las PDA perdió vigencia. Con la llegada de las tablets como el iPad, las pantallas táctiles y los teclados Qwerty integrados, pocos imaginaban que el lápìz o puntero regresaría.














