La geolocalización se va abriendo paso en las sociedades más avanzadas. Se ha cambiado el tradicional mapa, aquel utensilio casi del pasado del que Galileo hizo maravillas, a navegadores electrónicos y GPS que casi permiten encontrar una aguja en un pajar. Esa increíble información que generan servicios como Google Maps, uno de los más utilizados por los internautas, ha permitido beneficiarse a empresas de todos los sectores.
Una entidad bancaria, por ejemplo, ofrece directamente desde su aplicación la oportunidad de localizar los cajeros más próximos en un radio concreto. Usuarios acuden a extraer dinero rápidamente al tener la oportunidad de ir a tiro hecho. Y todos contentos. Pero no solo bancos, porque muchas empresas han venido apostando por este tipo de servicios para mejorar su contacto con los clientes.














