El 28 de abril de 2003, Apple introducía una de las novedades que más harían por el crecimiento de la empresa: iTunes, hasta entonces un simple reproductor de música y la herramienta imprescindible para todo aquel que tuviese un iPod, se convertía en la iTunes Store, una tienda de canciones.
La estrategia escogida por Steve Jobs para salvar a Apple empezaría a dar resultados y mostrar que era una buena idea de forma casi instantánea: habían logrado llevar a los grandes sellos hacia el mundo de la música digital, hasta entonces casi exclusivo de la piratería













