Todo indica que abandonarán la nomenclatura 8.x, de lo que, a su vez, se deduce que el sustituto de Windows 8.1 no será una mera actualización, sino una versión que introducirá cambios importantes. Cuáles y cuántos exactamente no está nada claro todavía, pero dos que se barajan son la vuelta del menú Inicio y la implementación de mejoras que permitirán al SO ejecutar aplicaciones “estilo Metro” en el escritorio junto a aplicaciones de escritorio “de las de toda la vida”.
A pesar de que provienen de fuentes confiables, de momento, todo esto no dejan de ser rumores, así que hay que tener cautela. En abril podremos confirmar si estaban en lo cierto o no, y, en caso de que sí, también quedaría confirmado que Windows 8 y su actualización 8.1 no están funcionando bien














