La confusión entre AdSense y AdWords, dos servicios de Google relacionados con la publicidad, es bastante común entre usuarios no experimentados. Por explicarlo de manera rápida y sencilla, vamos a imaginar que tenemos una página web y queremos sacarle el máximo provecho posible.

Estas son las opciones que nos aportan las plataformas de Google:
Con Google AdSense podemos ceder espacio en nuestra web para mostrar anuncios publicitarios de otros y recibir dinero cada vez que los visitantes hagan clic en esos anuncios.
Con Google AdWords podemos pagar a Google para crear anuncios en los resultados del buscador, para que nuestra página web aparezca la primera (o entre las primeras) en la lista cuando otros usuarios busquen una determinada palabra clave o una combinación de palabras.
Una vez explicada esta diferencia, es más fácil entender el error cometido por el niño español de 12 años que quiso tener más ingresos y se registró en AdWords en lugar de AdSense. El resultado es una astronómica factura que ha recibido en la que Google le exige pagar más de 100.000 euros por el servicio de publicidad.
El gran peligro de este tipo de plataformas es que para utilizar Google AdWords, por ejemplo, solo es necesario registrar una página web y una dirección de correo electrónico, además de un número de cuenta bancaria. La empresa tecnológica no realiza ninguna otra comprobación: no solicita documentos de identidad para comprobar la veracidad de los datos, y tampoco controla la edad del usuario.
Origen: Google exige 100.000 euros a un niño de 12 años por publicidad – tuexperto.com















