El evento había generado gran expectativa. Según la ONG, “miles de personas del norte de Uganda asistieron a la muestra; y fue emitido en vivo por cinco emisoras de radio FM que le llegan a dos millones de personas”. Malcolm Webb, periodista de Al Jazeera que asistió a la proyección, cuenta que los asistentes “esperaban ver un video que mostrara al mundo las terribles atrocidades que han sufrido durante el conflicto y las luchas que aun enfrentan tratando de reconstruir sus vidas tras dos décadas perdidas”.
Pero el evento no salió bien. Webb narra que la proyección “terminó con los asistentes más furiosos lanzando piedras y gritando críticas abusivas, mientras el resto escapaba por su seguridad, dejando un proyector abandonado y a los organizadores y la prensa corriendo para esconderse”. Según el periodista, el público se indignó especialmente por la minimización y comercialización de lo que les ocurrió durante el conflicto.














