El Ministerio de Transporte de Etiopía publicó los primeros resultados preliminares de la investigación del Boeing 737 MAX de Ethiopian Airlines, el cual se accidentó el pasado 10 de marzo cobrando la vida de 157 personas. En él se menciona que los pilotos siguieron en todo momento los procedimientos de seguridad que la misma Boeing había indicado, y aún así no fue posible recuperar el control del avión.

El informe menciona que tras el despegue y durante seis minutos, dos de los sensores de ángulo de ataque de la aeronave mostraron discrepancias, lo que provocó que el sistema automático del avión, el MCAS (Maneuvering Characteristics Augmentation System), hiciera que la nariz del avión descendiera. Durante esta emergencia, los pilotos desactivaron el sistema en cuatro ocasiones, pero aún así no fue posible estabilizar el 737 MAX y evitar que se fuera en picada.
«El capitán gritó ‘pull up’ (levanta) en tres ocasiones para indicarle al primer oficial que levantara la nariz. Ambos pilotos intentaron levantarla para mantener el avión en vuelo, pero no pudieron recuperar el control.»
El Ministerio de Transporte de Etiopía no nombra directamente al MCAS, pero sí hace una serie de recomendaciones de seguridad dirigidas a Boeing:
«Dado que, en esta investigación preliminar, encontramos condiciones repetitivas en las que la nariz de la aeronave se bajó de forma automática, es recomendable que el fabricante revise el sistema de control de vuelo de la aeronave»















