Niños que se pasan todo el día chateando por el móvil. Adolescentes que se vuelven irritables cuando no tienen acceso a su red de amigos para contarles lo que están pensando en cada momento. Castigos que ya no consisten en quitar la tele, sino el celular.
Los tiempos han cambiado y con ellos ha aumentado la preocupación de muchos padres por saber si servicios como la mensajería instantánea y las redes sociales son buenos o malos para sus hijos.
Como casi todo en la vida, todo tiene su lado bueno y su lado malo: depende de cómo se utilice. Para tranquilizar a los padres preocupados por hijos en la edad de la adolescencia, que es cuando empiezan a tener más a su alcance estos dispositivos personales, un trabajo de la Universidad de Haifa en Israel, analiza el ‘lado bueno’ que los chats pueden tener en los jóvenes.
El estudio contó con la participación de un centenar de jóvenes. Entre las conclusiones, quedó claro que utilizar la mensajería ayuda a que las habilidades sociales de los jóvenes mejoran, haciéndoles más competentes socialmente.
Debido a que es típico entre los adolescentes sufrir de altibajos emocionales, el estudio comprobó también que para muchos de ellos poder hablar con los amigos en cualquier momento sobre esos problemas era una forma práctica e íntima de volcar sus preocupaciones. También comprobaron que para muchos jóvenes los chats sirven como salida para canalizar las emociones negativas.















